Siempre he sentido curiosidad por las personas, por las experiencias y por lo que da sentido a la vida.
Durante años, mi vida profesional me llevó por sectores muy distintos: ventas, tecnología, startups, gestión de cuentas corporativas y entretenimiento.
Siempre me ha gustado la energía de ese mundo. Conocer gente. Conectar oportunidades. Crear algo a partir de una idea.
Pero, en paralelo, había otra parte de mí que siempre había estado ahí: mi conexión con la espiritualidad, el autoconocimiento y esas preguntas profundas que a veces dejamos sin responder cuando la vida va deprisa.

Estudié materias relacionadas con la psicología, hice mi formación de yoga en 2022 y seguí explorando el movimiento, la respiración y la vida consciente.
Durante mucho tiempo, esos dos mundos parecían separados. Con el tiempo entendí que no tenía por qué elegir entre ellos.
Podía unirlos.
Hoy vivo en Sri Lanka, enseño yoga, practico breathwork y sigo formándome. Y sobre esa idea estoy construyendo Happy Spirit.

No creo que vivir con sentido exija renunciar a todo lo que has construido. A veces basta con crear el espacio suficiente para recordar lo que de verdad te importa.
Así empieza Happy Spirit.

